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El Flow Builder es el canvas donde diseñas lo que Shimli hace por su cuenta en una conversación: qué responde, qué pregunta, cuándo entra un humano, qué guarda y qué consulta en otros sistemas. Es lo que permite que tu operación atienda a toda hora sin que alguien esté escribiendo del otro lado.

Lo que puedes construir

Con los mismos bloques puedes armar desde un menú de opciones hasta una operación completa:
  • Atención automática que responde, entiende y resuelve sin intervención.
  • Ventas de principio a fin: catálogo, carrito, pedido y pago dentro de la conversación.
  • Captura de datos con formularios nativos de WhatsApp o preguntas guiadas.
  • Conexión con tus sistemas: consulta tu ERP, tu inventario o tu CRM en tiempo real.
  • Seguimiento programado: recordatorios, carritos abandonados, reactivaciones.
  • Entrega inteligente a tu equipo, con el contexto ya resuelto y la persona correcta asignada.
Shimli trae 73 pasos listos para usar, agrupados por familia: mensajería, disparadores, SMS y voz, CRM, tienda, base de datos, inteligencia artificial y utilidades. Los tienes todos en el catálogo de nodos.

Cómo se arma un flujo

Un flujo son pasos conectados entre sí.
  • Cada paso hace una cosa concreta: enviar un mensaje, esperar una respuesta, consultar una base de datos, abrir un ticket.
  • Los pasos se unen con conexiones, y la conversación avanza siguiendo esas líneas.
  • Todo flujo arranca en un paso de inicio y cada camino cierra en un paso de fin.
Arrastras el paso al canvas, lo configuras en el panel lateral y lo conectas. No se escribe código en ningún momento.

Los caminos que abre cada paso

La mayoría de los pasos siguen de largo al siguiente. Otros abren rutas, y ahí es donde el flujo toma decisiones:

Diseñar un flujo sólido

Tres criterios que hacen la diferencia entre un flujo que funciona y uno que además se sostiene en el tiempo.
Definí siempre el camino alterno. Los pasos que ramifican traen una salida adicional para lo que no encaja en ninguna condición. Conectala a un mensaje de reintento o a una entrega con un humano: así el cliente siempre recibe una respuesta, incluso cuando dice algo que no anticipaste.
Cerrá cada camino con un paso de fin. El paso de fin es el que da por terminada la conversación y la deja lista para empezar limpia la próxima vez. Recorré cada rama hasta el final y confirmá que llega ahí — es lo que mantiene el historial ordenado y las métricas correctas.
Probá el flujo antes de publicarlo. Recorrelo como si fueras el cliente, incluyendo los caminos alternos. Es la forma más rápida de ver el flujo con los ojos de quien te escribe.

Las variables

Las variables son los datos que el flujo va recordando durante la conversación: el nombre que dijo la persona, el resultado de una búsqueda, lo que devolvió tu sistema. Se escriben entre llaves dobles y se usan en cualquier campo de texto:
Las producen los pasos que capturan o generan información: Con esto personalizás cada mensaje con el dato real de esa persona, sin plantillas genéricas.

Los canales

Un flujo trabaja sobre un canal: WhatsApp, Telegram, Facebook, Instagram, Live Chat, correo, SMS o llamadas telefónicas. Cada canal tiene sus propias posibilidades, y el Flow Builder las aprovecha al máximo:

El asistente de IA del canvas

No hace falta armar todo a mano. El Flow Builder tiene un asistente de IA al que le escribís en español lo que querés.
1

Describí lo que necesitás

Por ejemplo: “agregá una rama para pedidos a domicilio” o “¿qué hace este flujo cuando el cliente pregunta por el envío?”.
2

La IA lee tu flujo completo

No necesita que le expliques nada. Recorre todos los pasos, entiende cómo se conectan y te responde con el contexto de tu automatización real.
3

Te propone los cambios

Te muestra cambio por cambio lo que va a hacer, antes de tocar el canvas.
4

Vos aprobás

Nada se aplica sin tu aprobación.
Es especialmente útil con flujos grandes o que no armaste vos: le preguntás qué hace y te lo explica por partes, en lenguaje normal.

Por dónde seguir